MALVINAS 2000 - Capitulo IX - P�gina 090

Me arrepent� de haberle aceptado una reuni�n con autoridades de Inglaterra. De verdad yo no ten�a ning�n margen de acci�n extra, al menos as� lo cre�a hasta ese momento; y no sab�a c�mo tomar�an mi negativa de negociar. Tal vez no comprendieran.

Una especie de zumbido me llam� la atenci�n, era otro fax que estaba pasando.

Esper� unos momentos que concluyera la impresi�n, mientras ya pod�a leer que se trataba de Los Angeles Times, que por la gran diferencia horaria con Nueva York, reci�n me lo transmit�an ahora.

SHOCK MUNDIAL - Thatcher reacciona, pide ayuda a Clinton. Rezaban sus grandes titulares con letras que parec�an en relieve.

En las tapas de los diarios de tama�o m�s grande, las letras peque�as me eran borrosas. Ya que para poder pasar las hojas por el fax, primero hay que fotocopiarlas reduci�ndolas, hasta adaptarlas al tama�o m�ximo de veinti�n cent�metros que admite la m�quina.

En esta operaci�n se disminuye la definici�n, y si a esto le sumamos lo que normalmente pierde el fax en su transmisi�n, el conjunto hace que a veces ciertas palabras sean ilegibles.

Me dispon�a a saborear un jugo de naranjas, cuando nuevamente son� el timbre del tel�fono. Otra vez era de la Presidencia. En esta oportunidad el mismo Menem.

Presidente.-Mi estimado J. C., me ha puesto en una situaci�n de apuros como nunca pens� estar en toda mi vida...

No se puede imaginar las presiones en las que me estoy viendo, muy en especial de Inglaterra. Incluso con veladas amenazas, tanto econ�micas como militares.

Por suerte otros pa�ses como Espa�a, Irlanda, China; me est�n haciendo llegar palabras de aliento y apoyo y eso realmente me reconforta.

Le llamo porque el embajador Cheek me dice que habl� con Ud., y le coment� de una posible reuni�n con Lord Carrington, Alexander Haig y conmigo, y que Ud. le acept� estar presente tambi�n.

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