MALVINAS 2000 - Capitulo XI - P�gina 105
Peter.-Por suerte ya se est�n tomando medidas en casi todos los pa�ses m�s industrializados, en especial con los gases de los aerosoles y las heladeras, los cuales se est�n cambiando por otros compuestos no agresivos a la capa de ozono. J.C.-�De veras crees que el renombrado agujero en la franja de ozono del Polo Sur, es provocado totalmente por las emanaciones de aerosoles y escapes de gases de los sistemas de refrigeraci�n? Al respecto siempre pienso que el intensivo uso de estos fluidos se da b�sicamente en el Hemisferio Norte, ya que all� se concentran casi todos los pa�ses que tienen grandes consumos y la mayor�a de los habitantes del planeta. Por ende se me hace dif�cil creer que todas estas err�ticas emanaciones graciosamente se trasladen al distante Polo Sur, cuando la l�gica nos dice que debieran agredir al manto de ozono en el mism�simo Polo Norte. Peter.-�Entonces, seg�n tus reflexiones, cu�l es la causa de este desastre? J.C.-No niego que el escape de esos gases da�en a la capa de este agente oxidante azulado que llamamos ozono, pero a mi entender, en la Ant�rtida el problema se origin� a�os atr�s por las repetidas pruebas de explosiones nucleares realizadas por las grandes potencias. Esto me lo confirm� un militar argentino, que hace tiempo estuvo un par de a�os en el continente blanco haciendo trabajos de meteorolog�a, y en muchas oportunidades detectaban desmesuradas variaciones transitorias en los sism�grafos; que por sus especiales caracter�sticas s�lo son vinculables a estos modelos de pruebas at�micas subterr�neas. Peter.-Pens�ndolo bien, tu teor�a tiene visos de probabilidades. Ya que es bastante il�gico concebir que todos los escapes de gases de este tipo en el Hemisferio Norte, del cual estoy de acuerdo contigo es por lejos el que m�s consume, y en forma totalmente desproporcionada con respecto al Sur; deriven sin motivo aparente y por miles de millas hasta esas latitudes australes, cuando la realidad me dice que debieran permanecer en el cercano �rtico. J.C.-Y es m�s, tambi�n me coment� que fueron varias las veces que informaron de estos sucesos a sus superiores, pero nunca se les prest� la debida atenci�n. Al contrario, se les desalentaba a seguir investigando, aludiendo que no era conveniente ponerse en contraposici�n con estas s�per potencias. |
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