MALVINAS 2000 - Capitulo X - P�gina 093
Y llamaba a reflexi�n a la gente, inst�ndola a serenarse y pensar que dentro de las Islas no hay ning�n tipo de peligro, y que de tomarse la decisi�n de dejarlas, siempre habr�a tiempo para ello. "No hay ning�n motivo para precipitarnos", dec�a. Segu�an los cables del exterior. Este ven�a de Inglaterra, y se�alaba que en esos momentos estaban reunidos representantes de ese Reino y de los Estados Unidos, con los del gobierno de Argentina; en este �ltimo pa�s. Otro, tambi�n de Inglaterra, daba cuenta de las �ltimas declaraciones de Margaret Thatcher. Exig�a al Presidente Menem el levantamiento incondicional y total de la barrera invisible que bloquea a las Falkland. Como asimismo, un pedido de reuni�n urgent�simo al Consejo de Seguridad de la ONU para tratar este tema. A continuaci�n, pasaban la filmaci�n de una entrevista realizada en la ma�ana a un piloto particular chileno, el cual despeg� de Punta Arenas, rumbo a las Islas Malvinas, a efectos de comprobar si efectivamente exist�a esa barrera invisible que no dejaba penetrarla a nadie. En esa aeronave, contratada por algunos medios de difusi�n chilenos, viajaron varios periodistas y fot�grafos. Comentaba el piloto, que ya avistando de forma bastante visible a las Islas, empez� a observar una disminuci�n pronunciada de la velocidad crucero, acusada por los instrumentos de vuelo. No obstante que le impusiera toda la potencia a los motores, la reducci�n continuaba en forma alarmante, por lo que antes de llegar a niveles cr�ticos, opt� por invertir el rumbo. A pesar de que los pasajeros en su mayor�a quer�an hacer otra tentativa, �l se opuso terminantemente, porque consideraba que era correr un riesgo innecesario, pues ya hab�a varios reportes de situaciones similares y ninguno, a pesar de hacer varias tentativas, pudo traspasar esa muralla. Luego hac�a referencia el locutor, a varios intentos aislados de buques pesqueros de diversas nacionalidades, que tienen sus autorizaciones para la pesca en la regi�n, dadas unilateralmente por Inglaterra y los gobernantes de las islas Falkland. Todos ellos con los mismos resultados: toparse con una muralla invisible e infranqueable, y tener que invertir el rumbo invariablemente. |
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