MALVINAS 2000 - Capitulo X - P�gina 094

En esos precisos momentos ATC, como asimismo todos los canales y radios del pa�s, entraron a transmitir en cadena con Radio Nacional, interrumpiendo sus habituales programas por orden del gobierno. Hablaba el Presidente Carlos Sa�l Menem a todo el pa�s y al mundo para exponer sobre estos acontecimientos.

En primer lugar, el Presidente reconoci� que, si bien su gobierno estaba al tanto desde meses atr�s, de que esto podr�a ocurrir, nunca se lo consider� como un hecho que realmente se producir�a, y menos a�n se ten�a la forma de verificar la verosimilitud de tan extra�a informaci�n, sobre la cual no se aportaba ninguna prueba concreta.

A la par de ello, en el hipot�tico y remoto caso de ser cierta, se conjeturaba que nada podr�a hacerse para impedirla o atenuarla, ya que estos sucesos superan totalmente toda capacidad tecnol�gica de Argentina y de la Tierra. Tal como lo est� demostrando ampliamente la realidad.

Por otra parte, varios son los pa�ses que estaban en conocimiento anticipado de estos hechos, entre ellos especialmente Inglaterra y los Estados Unidos, como as� tambi�n la ONU y la OEA. Países y organismos que por l�gica, tampoco dieron credibilidad a las informaciones y denuncias recibidas.

Expon�a a toda la poblaci�n del orbe, que la Argentina estaba totalmente ajena a todos estos acontecimientos. Los que por otra parte, y debido a su magnificencia, quedaba demostrado que este alarde y derroche de ciencia desconocida no eran terr�colas. A la par de ser totalmente incontrolables por el g�nero humano.

Exhortaba a todos los habitantes terrestres a tener calma. Que esta fuerza superior e ignota, hace milenios que existe tal como es ahora, y que si hubiera querido hacer alg�n da�o al planeta Tierra, seguramente ya lo habr�a realizado hace mucho tiempo atr�s.

Solicitaba a los habitantes de las Islas Malvinas, que eviten el p�nico. Que todas las resoluciones las tomen despu�s de una profunda meditaci�n. Que no hay motivo para hacer actos apresurados e irreflexivos. Que ellos, como el resto de los terrestres, no corren ning�n peligro, as� decidieran quedarse por ahora en las Islas.

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