MALVINAS 2000 - Capitulo X - P�gina 095
Y les ofrec�a la tranquilidad de arreglar cuestiones como idioma, cultura, modo de vida e intereses, para el caso que resolvieran aceptar la soberan�a Argentina. Incluso, les propon�a formar un gobierno en las Islas, con activa participaci�n de los Kelpers, pero no de Inglaterra; y que el mismo tambi�n tenga ingerencia en las decisiones sobre concesiones de pesca, petr�leo, miner�a, etc. Asimismo, les suger�a reconsiderar su determinaci�n de no ser parte de la Rep�blica Argentina, y les recordaba que aparentemente, conforme los argumentos esgrimidos en tantas d�cadas por Inglaterra, la decisi�n estaba enteramente en las manos de los isle�os, y seg�n su opini�n, debieran de ejercerla ahora en forma mediata. Por otra parte, expon�a que la Argentina y casi todo el resto del mundo, no ten�an ninguna duda que esas Islas les pertenecen, y que su recuperaci�n es solamente un problema de tiempo. Que por supuesto ahora seguramente se ver� acortado, debido a estos acontecimientos. Les recordaba que el ciudadano medio de Inglaterra, casi no conoce a las islas Falkland, y que a pesar de la guerra del Atl�ntico Sur, a�n son escasos los que pueden precisar ubicaci�n y cantidad de habitantes por ejemplo. Muy por el contrario, lo que ocurre en nuestro pa�s es a la inversa. Pr�cticamente todo poblador conoce muchos datos de Malvinas, y la generalidad piensan invariablemente que son argentinas. Independientemente de si las recuperamos o no alg�n d�a. Malvinas, para los argentinos, es un sentimiento, dec�a. Y por cierto muy enraizado. Comentaba que hasta nuestro m�ximo pr�cer, el General Jos� de San Mart�n, las menciona como integrante del territorio nacional, fuera de toda duda, en una carta fechada en Mendoza el catorce de agosto de 1816, y dirigida al Teniente Gobernador de San Juan. A quien le solicitaba la remisi�n de presos de los presidios de Patagones y Malvinas a la capital mendocina, para hacerlos servir "con provecho de la causa p�blica". Por �ltimo, los exhortaba a meditar sobre la lejan�a de Inglaterra, y la proximidad de la Argentina, hecho geogr�fico irrefutable e inmodificable, que a la larga har� prevalecer la raz�n, y la conveniencia de la cercan�a, conclu�a. |
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