MALVINAS 2000 - Capitulo XI - P�gina 108
A pesar de que invariablemente todos estos animales prehist�ricos ten�an el cerebro muy peque�o, por ejemplo el de un animal de una y media tonelada, med�a igual a una avellana; esto no obst� para que los mismos dominaran el planeta durante unos ciento treinticinco millones de a�os. En comparaci�n, el hombre lo domina hace s�lo unos pocos milenios. Peter.-Realmente me dejas totalmente anonadado con esta teor�a. Jam�s escuch� algo similar. Ni tan siquiera lo llegu� a imaginar. Te reconozco que la misma puede ser admisible, pero me cuesta horrores aceptarla. J.C.-S�, en primera instancia parece totalmente descolocada, pero seguramente cuando la analices profundamente le encontrar�s fundamentos valederos y l�gicos para aceptarla. Peter.-En estos momentos estoy pensando lo excepcionalmente complicado que ser�a reprogramar el c�digo gen�tico, por m�s que se tengan precisos y profundos conocimientos de su ingenier�a gen�rica. Te comento que por lo poco que se comprende, se sabe que todos los seres vivos conocidos, desarrollan sus funciones vitales siguiendo las �rdenes dictadas o escritas en las mol�culas de �cido desoxirribonucleico (ADN), localizadas en el interior de las c�lulas. Esta mol�cula de la herencia biol�gica se presenta enrollada en una doble h�lice, en forma parecida a una escalera caracol, y cuya longitud lineal podr�a alcanzar numerosas veces la distancia que hay de la Tierra a la Luna. Se calcula que su complejo mensaje equivaldr�a a traducir varios millones de letras. Por todo ello se me hace casi imposible concebir en estos momentos, que existan seres que puedan modificar estos c�digos a su antojo y con minuciosidad, para poder crear nuevas especies o engendrar gigantismos. J.C.-Realmente parece impensable, pero te aseguro es una realidad. Tambi�n, manipulando a su antojo la biogen�tica, crearon engendros en la flora, muchos de los cuales perduran a�n hoy. |
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