MALVINAS 2000 - Capitulo VIII - P�gina 074
All� comprob� que el Harrier marchaba a las mil maravillas nuevamente. Por supuesto que esas novedades fueron transmitidas a mi base, y de all� me ordenaron retomar rumbo Sur, pero en otro �ngulo de entrada, y a la mayor potencia que genera mi m�quina. Nuevamente hice el intento. Pero esta vez con mucho m�s atenci�n a mi instrumental, el cual de inmediato volvi� a acusar una sensible p�rdida de velocidad. �Me sigue Ud.? J.C.-Si, atentamente. Por favor contin�e. Aviador: Por segunda vez decid� invertir el rumbo, y tambi�n all� not� que la velocidad se estabilizaba a medida que me alejaba de las Islas. Se me volvi� a dar indicaciones para que intente penetrar esa supuesta cortina, desde m�s altura y descendiendo, a efectos de tomar a�n mayor impulso, y que no desista de esa ejecuci�n hasta nueva orden. Reconozco que en ese momento me asust� un poco, pues estaba ya tomando plena conciencia que me enfrentaba a algo desconocido, y tal vez sobrenatural. Otra vez los reactores parecieron perder energ�a. El instrumental de a bordo me indicaba continua p�rdida de velocidad, no obstante mantuve el derrotero. Tal como se me indicara. A pesar de volar en pronunciada picada para tratar de ganar m�s velocidad, igualmente las agujas me acusaban merma de ella. En esa instancia, me dispuse para todo, incluso eyectarme si fuera necesario. En ese segundo creo que mi pulso ten�a m�s velocidad que el avi�n mismo. J.C.-�Ten�a orden de continuar hasta el fin, incluso llegar a eyectarse? Aviador.-En realidad, no. Como en principio su teor�a no era cre�ble, solamente se me instruy� que lo intente con m�s energ�a y hasta nuevas �rdenes. Pienso que mis superiores estaban evaluando afanosamente esta experiencia, y decidieron sobre la marcha al ver que el Harrier estaba por entrar en p�rdida (sustentaci�n). |
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