MALVINAS 2000 - Capitulo IX - P�gina 084

J.C.-Contin�o Sr. Ministro.

La segunda podr�a ser que Inglaterra obligue a Thatcher a renunciar, y de ese modo allane el camino para una urgente negociaci�n.

Si esta situaci�n se diera, espero que el Presidente Menem no ceda un �pice. Tal como hicieron ellos esta centuria y media pasada, en la cual siempre esgrimieron argumentaciones, aunque les faltara la raz�n, para no sentarse a la mesa de discusiones, y evitar as� ir cediendo, aunque sea en los m�s m�nimos reclamos.

Por supuesto que las presiones van a ser enormes, especialmente de los Estados Unidos, quienes son conocidos nuestros pero �ntimos amigos de Inglaterra.

Di Tella.-De cualquier manera, nos queda claro que as� quisi�ramos tranzar unilateralmente con ellos, no podr�amos, pues nos ser�a imposible levantarle el bloqueo sin su consentimiento.

J.C.-Eso es una realidad y tambi�n un serio e irrebatible argumento para exponerles.

La �nica soluci�n aqu� es que Inglaterra nos devuelva a las Islas de inmediato, y sin condicionamientos. No obstante sus actuales habitantes no tienen por qu� sufrir las obstinaciones de esta gran potencia, por ello deberemos respetarles lo que siempre pregonamos, o sea sus costumbres, religi�n, idioma e intereses.

Adem�s no tenemos que olvidarnos que de all� en m�s tendremos que convivir con ellos, y ser�a l�gico que lo hici�ramos de la forma m�s armoniosa posible.

Particularmente creo que muchos de ellos optar�n por irse de las Islas, ante el infundado temor de alguna nueva situaci�n similar a la actual, y m�xime si hay alg�n tipo de resarcimiento econ�mico como Ud. dej� entrever en varias oportunidades.

Di Tella.-Le transmitir� toda esta charla al Sr. Presidente, que est� en este momento con los embajadores de los Estados Unidos y de Inglaterra, a qui�nes tuvo que concederles una audiencia de emergencia debido a la situaci�n.

�Estar� Ud. en este mismo n�mero por si decide llamarlo nuevamente?

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